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HISTORIA DEL SOCIALISMO III – Los jesuitas en Colombia

noviembre 14, 2009 por  
Escrito en La(s) Categoria(s) General, Historia del Socialismo

Historia del Socialismo III

Los jesuitas en Colombia después de la Independencia

La guerra de la Independencia, una guerra de élites por el poder

La guerra de la Independencia, una guerra de élites por el poder

 

Por Ricardo Puentes Melo

Como ya hemos visto hasta aquí, la Independencia surgió debido al descontento de la aristocracia criolla que buscaba una serie de prebendas que les eran negadas por el virreinato. No es cierto que, como nos lo han enseñado los historiadores eclesiales, la independencia haya surgido de las entrañas del pueblo iletrado y pobre. Mírese por donde se mire, desde el mismo movimiento comunero, la lucha ha estado liderada e ideada por apellidos de familias poderosas que aún hoy se mantienen vigentes en el dominio. Berbeo, Plata, Monsalve, Nariño, Caldas, Acevedo y Gómez, Torres, Vargas, Zea, Galán, entre otros, todos eran apellidos prestantes y de familias adineradas.

Durante los pocos años de la Gran Colombia, el Estado siguió permitiendo el cobro del diezmo y tributos para la manutención del clero. La única medida radical que se tomó fue la supresión de la Inquisición con la subsecuente transferencia de sus bienes y rentas a manos del Estado.

 

El episodio del florero de Llorente, planeado por las élites neogranadinas

El episodio del florero de Llorente, planeado por las élites neogranadinas

La aristocracia esclavista y latifundista solamente tomó partido cuando supo quiénes eran los ganadores; sólo cuando los patriotas ganaron, los aristócratas dejaron sus vestidos realistas y se convirtieron entonces en republicanos; pues tanto ellos como los comerciantes (la naciente burguesía) querían para sí el poder estatal una vez los españoles se fueran.

Durante estos años fue que llegaron las familias Lleras y Samper, por nombrar algunas, quienes se dedicaron al comercio y que, gracias a los convenientes matrimonios de algunos de sus miembros con la élite, pronto entraron a formar parte de la vida política de la nación. Tanto estos comerciantes, como la aristocracia rancia prolongaron durante varias décadas las instituciones que les ayudaban a mantener el control del Estado y sus rentas.

El asunto es que la rapiña de los independentistas los hizo olvidarse de que los jesuitas estaban al asecho, esperando la más mínima oportunidad para reencaminar a los libres hacia la cobertura papal. Inmediatamente, Portugal y España consiguieron el apoyo de Roma para recuperar las colonias perdidas, y así firmaron lo que se conoce como la “Santa Alianza”, un pacto para impedir que en ninguna de sus colonias perdidas se estableciera un régimen de libertades semejante al norteamericano.

Los monarcas europeos y los jesuitas se congregaron para definir su plan de acción en contra de las nuevas naciones “libres”. Se reunieron en Viena y precisaron volver a encontrarse en dos congresos más.

El siguiente Congreso ocurrió en Verona, 1822. Durante esta reunión, se decidió que Estados Unidos sería el blanco de los emisarios jesuitas encubiertos y que los principios constitucionales de esta nación serían destruidos a cualquier precio. Se buscaba que el papa ejerciera su poder allí y, al mismo tiempo, que los monarcas de Portugal y España estuvieran seguros de que los protestantes norteamericanos no influirían ideológicamente en Sudamérica, donde durante siglos se había adiestrado al pueblo en la obediencia y sometimiento total y ciego al poder temporal del papa.

La siguiente reunión se llevó a cabo en Chieri, Italia, en 1825. Allí, “se discutieron planes para el avance del poder Papal en todo el mundo, la desestabilización de gobiernos que representaran obstáculos y la destrucción de cualquier esquema que se interpusiera en su camino y sus ambiciones. “Esa es nuestra meta, los Imperios del Mundo. Debemos hacerles entender a los grandes hombres de la tierra que la causa del mal, levadura leuda, existirá en cuanto exista el protestantismo. Se abolirá el Protestantismo …los herejes son los enemigos que estamos dispuestos a exterminar completamente… Y la Biblia, esa serpiente que con su cabeza erecta y sus ojos relampagueantes nos amenaza con su veneno mientras se arrastra en la tierra, debe ser transformada en un bastón tan pronto podamos apoderarnos de ella””  (Hector Macpherson, Los Jesuitas en la Historia , Ozark Book Publishers,1997)

 

El ministro británico George Canning, filtró la información de los planes del Vaticano

El ministro británico George Canning, filtró la información de los planes del Vaticano

Estas tres reuniones (Viena, Verona y Chieri) se llevaron a cabo en medio del mayor sigilo posible. Sin embargo, George Canning, ministro de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña, había asistido a las reuniones y, siendo un defensor de los movimientos independentistas de América, escribió al gobierno de Estados Unidos para alertarlo sobre los planes de los monarcas de Europa quienes buscaban destruir las instituciones libres del continente americano.

Thomas Jefferson apoyó decididamente al presidente James Monroe quien, en su mensaje anual al Congreso de los Estados Unidos, en 1822, declaró que “el más leve intento de las coronas europeas de extender su dominación política a cualquier parte del territorio americano, será visto como un acto de agresión contra los Estados Unidos de Norteamérica”, y que “el continente no podrá ser objeto de futuras colonizaciones”.

Los jesuitas juraron no cejar hasta destruir los principios democráticos que inspiraron la independencia norteamericana; pocos años después, iniciarían su dominio subrepticio en Estados Unidos usando la conspiración y valiéndose de los mismos principios de la Constitución norteamericana para expandir el delito y el caos en Estados Unidos. Ellos se han infiltrado en todos los estamentos de poder en Norteamérica y han logrado lo que precisamente la doctrina Monroe trataba de evitar. El poder del Vaticano se encuentra hoy sobre Estados Unidos, y tanto el papa como sus gestores han sabido utilizar astutamente el ejército norteamericano para conseguir por la fuerza lo que su poder financiero no ha alcanzado. Y bien temprano en la historia de ese país, la Compañía de Jesús empezó su trabajo. Fueron ellos quienes asesinaron a Abraham Lincoln en 1865. Más adelante hablaremos de ello.

En una carta al Presidente Monroe, Thomas Jefferson le hizo las siguientes observaciones:
La pregunta que me presentas en las cartas que me has enviado, es la más profunda que me han hecho después de la relacionada con la Independencia. Ella nos hizo una nación y ha marcado el ritmo y la dirección en la que navegaremos a través del océano del tiempo a medida que el mismo se abre ante nosotros. Y nunca podríamos navegarlo en condiciones más apropiadas. Nuestra primera y más fundamental regla debe ser el no envolvernos en los asuntos de Europa. La segunda debe ser nunca utilizar a Europa como intermediaria en los asuntos de este lado del Atlántico. América, Norte y Sur tienen unos intereses completamente diferentes de los de Europa, intereses que le son particulares. Por tanto debe tener un sistema propio, separado y completamente aparte del sistema Europeo. Aunque los europeos traten de convertirse en el hogar del despotismo nuestra tarea debe ser hacer de nuestro hemisferio, un hemisferio de libertad. . . [Es nuestra obligación] declarar nuestra protesta en contra de las violaciones atroces de los derechos de las naciones, por la interferencia de cualquiera de ellas en los asuntos internos de la otra, intervención que comenzó con Bonaparte y que hoy día continúa por parte de aquellos que llevan a cabo alianzas ilegales llamándose a sí mismos Santos”. (Archivos de la Universidad de Mount Holyoke).

 

El presidente James Monroe, fuerte defensor de la independencia, y opositor de los planes de la monarquía y el vaticano para someter de nuevo a las naciones liberadas

El presidente James Monroe, fuerte defensor de la independencia, y opositor de los planes de la monarquía y el vaticano para someter de nuevo a las naciones liberadas

Toda buena intención quedó malograda. Los jesuitas colocarían a sus hombres en posiciones de riqueza y poder ya que tenían los medios para hacerlo. Lograrían que sus infiltrados usaran su influencia para inducir a los norteamericanos a la subversión, a la inmoralidad y a la destrucción de cualquier principio cristiano incluido en la Constitución de Estados Unidos.

Entretanto, en Sudamérica, con la batalla de Ayacucho en 1824 –dos años después de la declaración de Monroe- el territorio hispanoamericano (excepto Cuba y Puerto Rico) quedaba totalmente libre del yugo de la monarquía española.

Después, los enfrentamientos ideológicos entre Santander y Bolívar llevaron a que éste último se convirtiera en dictador. La diferencia básica entre Santander y Bolívar radicaba en que Bolívar y sus seguidores (principalmente militares venezolanos) querían que fueran los militares quienes ejercieran el poder; ellos veían con recelo que los civiles –que no habían tomado las armas en la guerra- fueran a gobernarlos a ellos. Por su parte Santander y sus seguidores defendían una tradición civilista, donde los civiles ejercieran el control creando un sistema de leyes bajo las cuales todos –militares y civiles- quedaran sujetos. Los bolivarianos no querían que se ejercieran libertades individuales ya que sentían temor de posibles excesos. Era obvio que los bolivarianos estaban influenciados por las doctrinas jesuíticas.

Otra diferencia era que Santander era partidario de un gobierno federalista, donde cada región tuviera autonomía presupuestaria (algo inspirado en el proceso estadounidense), y Bolívar prefería un gobierno centralista con concentración del poder en una sola persona. Otro principio jesuítico.

Este era el conflicto cuando fue convocada la Convención de Ocaña de 1828, donde se buscaba reformar la constitución boliviana de 1821. Una minoría bolivariana, 17 contra 54 santanderistas, logró sabotear la decisión democrática de la mayoría. Las reuniones de la convención estuvieron cargadas de insultos y amenazas… la Gran Colombia quedó dividida en dos bandos opuestos, bolivarianos y santanderistas, y Bolívar asumió como dictador. Pronto, el “Libertador” colocó nuevamente la educación en manos de la Iglesia Católica reforzando su poder político y financiero para que el clero, a su vez, lo apoyara a él; subió los impuestos (tributos) a los indígenas y benefició grandemente los intereses de los aristócratas latifundistas, que eran de su misma clase.

 

Francisco de Paula Santander, un civilista por excelencia. No obstante, perdió frente a la presión masónica del papado.

Francisco de Paula Santander, un civilista por excelencia. No obstante, perdió frente a la presión masónica del papado.

Así, surgió nuevamente la guerra civil de la cual salió fortalecida la iglesia Católica y, como no, las clases dominantes que consolidaron su poder apoyadas por el clero.

Básicamente, durante la Gran Colombia, la iglesia católica había perdido su control directo sobre el sistema educativo. Aunque durante el gobierno de Santander, él expropió a los jesuitas del Colegio Mayor de San Bartolomé y éste pasó a manos del Estado, a los sacerdotes se les permitió seguir enseñando –tremendo error- y se utilizaban métodos de sacerdotes para la enseñanza; fue evidente para los jesuitas que si no lograban retomar el control del sistema educativo, pronto quedarían excluidos de éste. La Universidad Central fue creada y se nombró como rector al conservador católico Rufino Cuervo Barreto y como vicerrector a su primo, el obispo Silvestre Indalecio Barreto y Martínez; se fundaron universidades públicas.

Sin embargo, como también vimos antes, la posición de Santander cambió durante un posterior gobierno suyo (1832-1835) debido a la presión directa que ejerció el papa quien aceptó reconocer la independencia de Colombia siempre y cuando Santander no tocara los privilegios de la Iglesia. Santander claudicó y, así, todo tuvo un buen resultado para los jesuitas.

Por otro lado, si bien Bolívar intentó congraciarse con la Compañía de Jesús, ellos jamás le perdonaron su intentona para librarse del control de la Orden. Aunque en los años de su dictadura –que fueron los últimos de su vida- Bolívar había restituido el control total de la educación a la Iglesia, amén de las prebendas ya mencionadas, el 17 de diciembre de 1830, finalmente, Simón Bolívar, el gran tirano de Sudamérica, muere traicionado por los mismos a quien él intentó traicionar. La masonería invisible, la de los altos rangos que controlan el Vaticano, el capital y la política internacional, no le perdonaría a Bolívar su tentativa de prevaricación contra ellos: sus patrocinadores.

Muchas personas e investigadores creen erróneamente que la masonería y la Iglesia Católica son acérrimas enemigas. Pero eso no es cierto, es un ardid. Lo real es que la alta masonería (llámelos Iluminatti, Club Bilderberg, masonería invisible, etc) controlan prácticamente todos los estamentos de poder supranacionales: La ONU, HRW, el Concejo de Relaciones internacionales de Estados Unidos, el Banco Mundial, la Comisión Trilateral y muchas organizaciones más entre las que se encuentra –por supuesto- el Vaticano.  Dentro de la Iglesia Católica, los jesuitas son el cuerpo especial que decide sobre las finanzas de la Santa Sede, controla al papa y guía su política internacional de tal manera que responda a los intereses que persiguen el control total.

Dentro de esa dinámica, los jesuitas de alto rango –que pertenecen a las entrañas del poder- han fungido

Adam Weishaupt, jesuita fundador de los Iluminatti

Adam Weishaupt, jesuita fundador de los Iluminatti

coordinadamente como asesores espirituales de gobernantes, y han definido en muchísimos casos el rumbo que ha tomado la historia. Los jesuitas de alto rango, que casualmente son de origen judío, igual que el fundador de la Orden –Ignacio de Loyola- y que el creador de los Iluminati, Adam Weishaupt, quien, el 1 de Mayo de 1776,  fundó la Orden de los Iluminati en el antiguo fuerte Jesuita de Bavaria. Ya tendremos oportunidad de profundizar en esto.

Los jesuitas, que nunca han dejado de vengar sus expulsiones en los países donde ha sucedido, tampoco dejaron de ejecutar su desquite contra Colombia. El sueño de controlar las naciones tampoco ha claudicado, y por eso vemos que las banderas del expansionismo siguen ondeando bajo el discurso de Hugo Chávez quien aspira, con una clarísima política jesuítica, revivir la Gran Colombia para llevar las cinco naciones –bajo las banderas socialistas del Vaticano- a ofrecerlas como ofrenda expiatoria al papa nazi Ratzinger. Sí.. como dijo, Schmaus, el prelado alemán en tiempos de Hitler, “las leyes del nacional socialismo y las de la Iglesia Católica tienen el mismo objetivo”. No es casualidad que Ratzinger haya sido seguidor de Hitler. No es casualidad que Chávez sea un socialista católico, represor de las libertades individuales. No es casualidad que la revolución bolchevique haya sido diseñada por la Orden, con el auspicio financiero de los judíos Rothschilds.  En realidad, nada ocurre por casualidad.

Así, en el año de 1831, después de la muerte de Bolívar y disuelta la Gran Colombia, nace la Nueva Granada. Doce años después de la batalla de Boyacá aún no había ocurrido la independencia de los pobres, no se habían roto sus cadenas, ni jamás se romperían. Con una Iglesia Católica reforzada y aliada con las clases dominantes para continuar con la subyugación de los pobres, los ideales de verdadera libertad y democracia se diluyeron de inmediato dejando vigente la misma estructura económica y social de la Colonia. La única diferencia fue el cambio de mando de los europeos a los criollos, los oligarcas nacidos en suelo americano. Todo el armazón de dominación siguió intacto: los privilegios de clase, los diezmos a la iglesia católica, los monopolios, la dominación de la oligarquía y su derecho para legislar y para establecer las condiciones económicas, políticas y sociales que redundaran en su propio beneficio y que aseguraran su permanencia en el poder durante generaciones hegemónicas, todo eso sirvió a los propósitos del Vaticano que pudo dominar fácilmente a los nuevos dueños de las repúblicas.

Nada había cambiado. Los jesuitas habían ganado de nuevo.

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  • vilma

    Lee esto y me dás tu opnión

    • Ricardo Puentes Melo

      Vilma, olvidaste anexar el material que quieres que leamos…

    • maricarolina

      hay si vilma por que no dejas el link de la pagina pues sea lo que nos quieras compartir debe de ser algo importante

  • Alejandro Lopez

    Muy interesante! Gracias

    • Ricardo Puentes Melo

      Con gusto, Alejandro..

  • BECKARD

    Personalmente opino que el articulo es revelador pero hace apología a la masonería tergiversando algunas informaciones, dado que el principal movimiento histórico que hizo férrea oposición a la masonería ha sido el nazismo; las relaciones entre el vaticano y la Alemania nazi debió ser de aceptación por parte de la iglesia dado que el nazismo le habría arrollado en medio de la generalización del sentir ancestral hacia las tradiciones celtas (paganismo) visto de este modo el tuvo que adaptarse a las nuevas políticas. Hitler hizo uso del poder sustentado por el cristianismo en tanto aquel por principio se opone a algunas conductas judías que les han permitido avanzar en el poder como lo es la usura.

    Aquí presento alguna referencia que es congruente con el juego político efectuado por el tercer reich y la compañía de Jesús.

    “No tomarás interés ni usura, antes bien teme a tu Dios y deja vivir a tu hermano junto a ti. No le darás a interés tu dinero ni le darás tus víveres a usura.”
    (Levítico 25:36)

    “No prestarás a interés… ya se trate de réditos de dinero, o de víveres, o de cualquier cosa que produzca interés.”
    (Deuteronomio 23 20)

    “… [Quien] no presta con usura ni cobra intereses…, un hombre así es justo.” (Ezequiel 18 8-9)

    Mientras que en Deuteronomio, capítulo 23, versículo 21, se afirma: “Al extranjero podrás prestarle a interés, pero a tu hermano no le prestarás a interés.” La palabra “extranjero” en este texto es interpretada por lo general como “enemigo” y, armados con este texto, los judíos emplearon la usura como un arma, hallando en ella un medio de obtener poder sobre sus enemigos: mediante la usura, la necesidad de otra gente podía transformarse en sometimiento.

    Para comprender de un mejor modo en comportamiento de las logias masónicas recomiendo leer http://www.aztlan.net/protocolos.htm “Los protocolos de los Sabios de Sion” pero reitero que deben ser analizados con mucha prudencia y corroborados con el devenir de la sociedad.

    • Ricardo Puentes Melo

      Mi estimado Beckard, no hacemos apología de la masonería. Para su sorpresa le diré que, al contrario de lo que creemos, la masonería y la cúpula jerárquica católica no son contrarios sino parte del mismo pulpo donde los jesuitas son los mejores estrategas. Hitler fue apoyado por el papa, pero él mismo era miembro de una logia y su abuelo era un archifamoso de quien hablaremos luego. Gracias por sus comentarios

  • BECKARD

    Me refiero a que es apologético (Mi criterio) en el momento que se hace referencia a Santander como quien procuraba un mejor modelo de gobierno más semejante al implantado también por la masonería en norte América. Y personalmente opino que los conflictos entre la compañía de Jesús y la masonería se generaron a partir de la necesidad en que los judíos poderosos debían implantar una nueva aristocracia y para ello era necesario infundir el “pensamiento libre” camino que los llevo a infiltrar todos los aspectos de la sociedad formando opiniones contrarias, todas ellas manipuladas por ellos mismos con el fin de engañar hasta aquellos los mas avezados.

    • Ricardo Puentes Melo

      Beckard: Los “conflictos” entre masonería y jesuitas (que son del mismo bando), fueron creados como necesidad para ser consecuentes con la dinámica que siempre ha inspirado a los dueños del capital internacional. Por otro lado, estamos de acuerdo en su apreciación sobre los intereses que persiguen.

  • BECKARD

    Gracias por su atención, su respuesta y disponibilidad para tratar asuntos como este.

  • monoatomico

    al final el bien reinará, y el límite de este imperio será la eternidad, es inminente.

  • Nestor

    que bibliografia usaron para este articulo?
    Hay cosas muy interesante pero tambien se hace a veces una lectura no informativa sino doctrinaria y tendenciosa, por so seria muy bueno especificar que clase de fuentes se utilizaron para dar soporte a los argumentos aqui expuestos.
    Gracias

  • lili

    no me sirvio para nada