TERROR EN INZÁ

Opinión,Carlos Romero Sánchez,General
Por: Ricardo Puentes Melo
6 febrero, 2014

Terror en Inzá

Sería ingenuo pretender que el PCC-FARC era la única banda que estaba involucrada en el terrorismo comunista de aquellos años. Dos días antes del asalto a Inzá otra banda terrorista marxista, el Ejército de Liberación Nacional, ELN, había asesinado a dos humildes campesinos

Carlos Romero Sánchez

Carlos Romero Sánchez

Por Carlos Romero Sánchez

6 de febrero de 2014

Corría el 17 de marzo de 1965 cuando a más de 170 kilómetros de Popayán, provenientes de la “república independiente de Riochiquito”, Pedro Antonio Marín Marín, alias ‘Tirofijo’, junto con 120 cuadrilleros, entre ellos cuatro mujeres -armados de carabinas san Cristóbal, bombas, granadas y machetes-  asaltaron un bus intermunicipal de Rápido el Cauca en el sitio El Hato. Tras culminar su acción se dirigieron a Inzá y saquearon al humilde municipio. Un total de 16 personas fueron asesinadas.

No obstante, unas horas antes del asalto al bus -que cubría la ruta Belalcázar Popayán- los asaltantes capitaneados por ‘Tirofijo’ pasaron por el sitio el Guadualejo y secuestraron a Antonio López, a Emilio Fajardo, a Carlos Fajardo y a Vicente Sánchez. Tras media hora de camino llegaron a la finca El Rodeo y secuestraron a Angélica Chaux y a una menor. Siguieron caminando hasta llegar al sitio el Crucero donde arrasaron la tienda de Emigdio Andrade y sin dudarlo lo tomaron como rehén junto a sus hijos Edgar, Gonzalo y Marcos. Los comunistas y sus secuestrados prosiguieron caminando y en el sitio las Piedras un lugareño, Carlos Narváez, preguntó qué estaba pasando. Sin más, fue secuestrado. La impronta sangrienta pronto iba a comenzar. Al llegar a El Hato, jurisdicción del municipio caucano de Inzá, la banda del PCC-FARC vio a lo lejos una flota; entonces, temerosos de que algunos de sus secuestrados dieran una voz de alerta ‘Tirofijo’ ordenó que asesinaran, con el corte de franela, a Carlos Narváez, a Emigdio Andrade y a sus tres hijos.

Facsimil de la masacre de Inzá a manos de Tirofijo y su cuadrilla de asesinos

Facsimil de la masacre de Inzá a manos de Tirofijo y su cuadrilla de asesinos

No sólo ‘Tirofijo’ comandó a los 120 cuadrilleros. También lo acompañaron en la praxis del marxismo Luis Alberto Morantes Jaimes, alias ‘Jacobo Arenas’, miembro del comité central del PCC-FARC y Wilson Rubiano, una de las manos derechas de José de Jesús Rojas Rivas, alias ‘capitán Cartagena’, lugarteniente de ‘Tirofijo’, y a la vez pariente de otro bandido comunista, Teófilo Rojas Varón, alias ‘Chispas’. Sobre alias ‘Cartagena’ hablaremos más adelante. Recordemos que para ese entonces ‘Tirofijo’, como lo revela Álvaro Delgado en el libro Todo tiempo pasado fue peor, ya era miembro del comité central del PCC-FARC.

Para lograr detener el bus los marxistas pusieron varias piedras sobre la carretera. Uno de los 22 pasajeros, el agente de policía Juan Cruz observó que los criminales estaban embozados y armados, y sin dudarlo disparó su armada de dotación sin lograr herir o dar de baja a alguno de la banda. Los comunistas dispararon y acribillaron al agente Demetrio Cortés, a Reinaldo Córdoba, a Ómar Hurtado Guerrero, a José Guerrero y a Mario Otálora, almacenista de la Caja Agraria de Inzá quién fue rematado a machete. Del bus la troika secuestró a Neftalí González, ex alcalde de Inzá y a una hija de Ómar Hurtado Guerrero. Y, por si fuera poco, las víctimas fueron despojadas de sus pertenencias.

Entre los pasajeros asesinados estaban las religiosas Blanca Ruiz Jaramillo y Zuliana Arroyave Palacio pertenecientes a la

Andrés Pastrana estrechando la mano del criminal terrorista sociópata Manuel Marulanda, alias Tirofijo

Andrés Pastrana estrechando la mano del criminal terrorista sociópata Manuel Marulanda, alias Tirofijo

congregación de Madres Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena fundada por la recientemente canonizada Madre Laura Montoya. Las hermanas dirigían la escuela de artes de una comunidad indígena. Luego de conocerse la noticia del asalto a Inzá la superiora de la congregación, María Margarita Ochoa, dijo que “los bandoleros no sabían que en el bus viajaban las hermanas, pues a ellas no las hubieran matado”. También reveló que varias de ellas habían visitado a los bandoleros y que especialmente ‘Tirofijo’ les había prestado cabalgaduras para que pudieran movilizarse por los caminos de herradura de la “república independiente de Marquetalia”.

Algunos ocupantes del bus que lograron escapar de las balas y de los afilados machetes (como Jesús Perafán; Segundo Castillo, juez segundo de Inzá -quien también enfrentó a los comunistas pero fue herido- el agente Juan Cruz; un campesino y el ayudante de la flota) corrieron hacia Inzá para avisar a las autoridades municipales. Fueron un poco más de dos kilómetros. Sin perder tiempo, Liborio Peña Castillo, alcalde de Inzá; Luis Otálora Cuenca, tesorero municipal; Higinio Gutiérrez, celador de rentas y Lindolfo Alberto Gamboa, agente de policía acataron rápidamente el llamado de auxilio y se dirigieron a socorrer a las víctimas. Sin embargo, la ayuda no se materializó: ‘Tirofijo’, ‘Jacobo Arenas’ y Wilson Rubiano, que iban con sus miras al desguarnecido Inzá, masacraron al valiente cuarteto.

 Sin ningún obstáculo los terroristas marxistas del PCC-FARC siguieron su rumbo. Al avistar el pueblo, la mitad de los cuadrilleros rodearon el municipio. Unos destruyeron el telégrafo y otros prestaron vigilancia a las vías de acceso mientras que los restantes acompañaron a ‘Tirofijo’. El telegrafista de Inzá, apellidado Casas, logró esconderse y al poco tiempo reparó el averiado telégrafo y envío un angustiado mensaje: “nos están matando, nos están matando”. Los cuadrilleros ubicaron a Casas que nervioso alcanzó a farfullar: “Me localizaron… me han localizado”. La comunicación fue cortada. Empero, el llamado llegó a las puertas de las Tropas del Batallón Junín en Popayán y del Tenerife en Neiva.

Enrique Santos, de los fundadores del M-19, y Tirofijo

Enrique Santos, de los fundadores del M-19, y Tirofijo

Posesionado de Inzá ‘Tirofijo’ ordenó liberar a los secuestrados. El arribo de la cuadrilla comunista al inerme pueblito coincidió con la misa de seis que oficiaba el cura párroco, Anselmo Salamero. Enardecidos, los socialistas “científicos” interrumpieron el oficio religioso y ordenaron a los feligreses que salieran y se reunieran en la plaza principal. El sacerdote le reclamó a ‘Tirofijo’ por sus acciones. El bandido le informó que no temiera, que no iba a matar a nadie pues dizque venía a “reunir a todas las gentes del pueblo porque les iba a hablar de la necesidad de apoyar su movimiento, encauzado a defender a las gentes pobres y campesinas contra las oligarquías, y luchar por el derrocamiento del actual régimen del Frente Nacional y demás gobiernos que le sigan”. Un lugareño reconoció a Pedro Antonio Marín Marín y le dijo: “Tirofijo”. El miembro del comité central del PCC-FARC le espetó: “Tirofijo ahora no: Marulanda”. Por otro lado, ‘Tirofijo’ se “disculpó” por el asesinato de las dos religiosas. Como vemos, pedir “excusas” no es nada nuevo en los comunistas.

Con las gentes del municipio aterrorizadas ‘Tirofijo’ eructó su vulgata marxista: “No se trata de matar sino de una revolución. El gobierno es culpable de la gran carestía; se va a luchar para tumbar a este gobierno”. Al terminar, otro de los pistoleros también vomitó su discurso revolucionario y aseveró que el “movimiento triunfará este año [1965]”. Algunos habitantes revelaron luego que éste último era un hombre barbudo y con un acento extraño: era nada menos que un cubano que era conocido en las huestes de ‘Tirofijo’ como ‘el cubano’. No fue el único extranjero que participó en el asalto: estuvo un venezolano que era conocido como ‘Pompeyo’. La llegada de agentes extranjeros comunistas a Colombia no era en absoluto extraña en aquella época. Por cierto, cuatro días después del asalto a Inzá el DAS expulsó del país a la venezolana Ana Lucía Bocaranda, militante del grupo terrorista marxista, Fuerzas Armadas de Liberación Nacional, FALN, brazo armado del Partido Comunista de Venezuela. Acusada de estar en contacto permanente con diversas bandas marxistas en Colombia se le encontró, además, propaganda de uno de los ídolos asesinos que la izquierda ha venerado con ardor sectario: el dictador Fidel Castro.

Entre arenga y arenga los cuadrilleros del PCC-FARC repartieron gran cantidad de volantes. En uno de ellos alabaron a su presunto “movimiento guerrillero del bloque sur del país” y bautizaron a la cuadrilla de ‘Tirofijo’ como “comando Jacobo Prías Alape”. En esa hoja ordenaron: “Campesinos: Colaborad con las guerrillas. Ellas te asegurarán la vida y tus bienes. Los guerrilleros no atropellan campesinos y solamente actúan en defensa de sus propias vidas. Campesinos: esperamos todos tus informes y la revolución se los sabrá agradecer”. En el papel mimeografiado aparecían los nombres de Manuel Marulanda Vélez, Isauro Yosa –también miembro del comité central del PCC-FARC- Isaías Pardo, Darío Lozano, Rogelio Díaz, Luis Pardo, José Gonzalo Sánchez, Leovigildo Rodríguez, Parmenio Mazo, Tarsicio Guaraca, Alirio Cortés, Federico Aldana, Rigoberto Losada, Israel Valderrama, Elcerio González, Luis López e Isidoro González. En otra hoja volante elogiaron el asalto a Simacota perpetrado por sus pares del ELN y alentaron a los soldados del Ejército a que se unieran a la lucha revolucionaria para que se “liberaran” de la “explotación” de la “oligarquía”.

Tras finalizar la cantaleta ‘Tirofijo’, ‘Jacobo Arenas’ y Wilson Rubiano, junto con sus secuaces, continuaron el rito marxista:

César Gaviria con Marulanda, Jacobo Arenas, Alfonso López M., Nohemí Sanín

César Gaviria con Marulanda, Jacobo Arenas, Alfonso López M., Nohemí Sanín

quemaron los archivos de la alcaldía y del juzgado municipal, robaron de la Caja Agraria $67.000 pesos, del Banco Postal $1.500 pesos, de la Tesorería municipal hurtaron más de $30.000 pesos y destruyeron las máquinas de escribir. También desmantelaron los almacenes de don Benigno Rodríguez y de don Jorge Prieto, y robaron las armas del puesto de policía. Para que les ayudaran en sus fechorías los compinches del triunvirato totalitario libertaron a los presos de la cárcel municipal. Todo el horror duró tres horas. El botín fue cargado, según el Coronel Hernando Currea Cubides, por 30 indios paeces. En el libro Tirofijo: los sueños y las montañas 1964-1984 de Carlos Arturo Ruiz, alias ‘Arturo Alape’, antiguo militante del PCC-FARC, afirma que fueron 80 indígenas quienes cargaron el botín. Era de conocimiento público que los indios paeces eran reclutados a la fuerza y tratados como esclavos por los comunistas.

Por informes de inteligencia las autoridades descubrieron que el asalto a Inzá fue planeado en un pleno comunista celebrado en diciembre de 1964 en la “república independiente de Riochiquito”, dominio de Ciro Castaño Trujillo, miembro del PCC-FARC. ‘Tirofijo’ había llegado allí huyendo luego de que la Fuerza Pública recuperara la “república independiente de Marquetalia”. En el libro de alias ‘Arturo Alape’ cuenta que quienes planearon el asalto a Inzá fueron ‘Tirofijo’ y Ciro Castaño. Para lograr su cometido habían enviado con antelación varias “comisiones” para que indagaran sobre la ubicación de la alcaldía, el cuartel de policía y la Caja Agraria.

Sería ingenuo pretender que el PCC-FARC era la única banda que estaba involucrada en el terrorismo comunista de aquellos años. Dos días antes del asalto a Inzá otra banda terrorista marxista, el Ejército de Liberación Nacional, ELN, había asesinado a dos humildes campesinos: Leonel Barbosa y a su esposa Marina García de Barbosa. Propietarios de una parcela localizada cerca al río Guayabito en cercanías del municipio de Cimitarra, Santander, una cuadrilla armada -compuesta por tres hombres, una mujer y un menor- había prorrumpido en la vivienda de los Barbosa exigiendo que les dieran comida. Don Leonel salió de la casa y se escondió en un matorral, los marxistas se percataron del hecho y le prendieron fuego al improvisado escondite. El señor Barbosa murió carbonizado. Su esposa, horrorizada, fue a auxiliarlo pero al momento fue ejecutada con varias descargas de metralleta.

No obstante, el Ejército seguía dando la batalla contra las bandas terroristas comunistas. En Armenia, Quindío, durante la segunda semana de febrero de 1965 militantes de la banda marxista del jefe bandolero Jesús Eliécer Sepúlveda Estrada, alias ‘La Gata’ -que estaba bajo dirección del PCC- habían asaltado el Banco del Comercio y se robaron $400.000 pesos. Las autoridades les siguieron el rastro y el mismo día que ‘Tirofijo’ asaltaba Inzá varios agentes del F-2, en combinación con unidades de la VIII Brigada del Ejército, localizaron la guarida de los antisociales. Era una casa ubicada en la capital del Quindío. Tras hacer varios llamados para que se rindieran tres de los cinco cuadrilleros intentaron atacar a las autoridades pero fueron dados de baja. Los otros dos compinches de ‘La Gata’ no opusieron resistencia y fueron detenidos.

Carlos Lozano, directos de "Voz", "Iván Márquez", Jaime Caycedo y Gloria Inés Ramírez, "combinación de todas las formas de lucha"

Carlos Lozano, directos de “Voz”, “Iván Márquez”, Jaime Caycedo y Gloria Inés Ramírez, “combinación de todas las formas de lucha”

El órgano de propaganda del PCC-FARC, Voz Proletaria, promocionó y tergiversó el asaltó a Inzá. Sin pelos en la lengua defendió a ‘Tirofijo” arguyendo que había quedado “claro que no fueron los hombres de Marulanda [‘Tirofijo’]  quienes atacaron al bus sino que la agresión salió del bus”. Y que el asesinato de las dos religiosas había sido algo “accidental”.

¿Ha cambiado con el tiempo la posición del PCC-FARC acerca del asalto a Inzá? En el citado libro de ‘Arturo Alape’ las disculpas emergen sin cambiar un ápice la impostura primera. En otro libro intitulado Colombia y las FARC-EP: origen de la lucha guerrillera, testimonio del comandante Jaime Guaraca de Luis Alberto Matta Aldana, el “comandante” sigue la línea mentirosa impuesta por su partido. Es decir, el espíritu autocrítico está totalmente ausente. Y guardan el más absoluto silencio acerca del asesinato de la familia Andrade y de los secuestros que antecedieron al asalto del bus de Rápido el Cauca.

Prometimos decir algunas palabras sobre ‘capitán Cartagena’. Tres días después de la masacre de Inzá el PCC-FARC secuestró a Harold Eder. Mientras inspeccionaba su hacienda Quebradaseca en Corinto, Cauca, 30 hombres armados raptaron al ex ministro de Estado. Su guardaespaldas, el detective del DAS Nepomuceno Álvaro Patiño Millán fue asesinado al tratar de evitar el secuestro. Con el Ejército buscando por aire y tierra a ‘Tirofijo’ por la reciente matanza el camino quedó despejado para que los aventajados alumnos de Mao y Lenin lograran realizar el crimen. Quién planeó el secuestro del afamado industrial caucano fue José de Jesús Rojas Rivas, alias ‘capitán Cartagena’. La parte operativa, con ayuda de cuadrilleros de ‘Tirofijo’, fue encargada al jefe bandolero Telmo Avilio Fernández, alias ‘capitán Tijeras’, quien militaba en el delincuencial MOEC. No obstante, en la última semana de marzo de 1965 los comunistas sufrirían otro revés: la “república independiente del Pato” fue recuperada por el Ejército colombiano.

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