CARTA DE LA DEFENSA DE PLAZAS A EL ESPECTADOR

Venir a reclamar ahora prudencia y no “ceder ante la presión mediática”, después de años de difundir informaciones de acuerdo con el interés de la Fiscalía y de la parte civil, para generar una percepción no ajustada a la realidad de lo que fueron estos luctuosos, en momentos en que se hace evidente la inocencia del coronel Plazas Vega, es muestra del doble rasero que Ud. aplica y que, en mi creencia, es muestra del desasosiego que le genera la posibilidad de ver libre y declarado inocente al coronel (r) Luis Alfonso Plazas Vega

CARTA DEL ABOGADO DEFENSOR DE PLAZAS VEGA A EL ESPECTADOR

Abogado Jaime Granados

25 septiembre 2011

En relación con su editorial del día 16 de septiembre de 2011, titulado “Batalla judicial en los medios”, en mi condición de abogado defensor del coronel (r) Luis Alfonso Plazas Vega, es menester realizar varias observaciones:

1.- El caso del Palacio de Justicia es de interés nacional y desde el inicio del mismo los medios de comunicación han informado ampliamente de su desarrollo y novedades. Cosa distinta es que en los últimos meses dichas novedades tienden a ratificar la absoluta inocencia del coronel Plazas Vega y que aquellos que lo quieren ver condenado ahora se lamentan de la amplia difusión de esas informaciones, a pesar de que en el pasado eran ellos los primeros que corrían a suministrar la información que a sus intereses les convenía.

2.- El medio de comunicación que Ud. dirige cayó en la trampa de hacer eco de la información con el punto de vista o bajo el interés que le convenía a uno de los extremos del presente proceso, esto es, Fiscalía y parte civil. A pesar de que le solicité formalmente, en varias ocasiones, contrastar tales informaciones con la defensa del coronel Plazas Vega, tan sólo en una oportunidad fue escuchada mi voz. La norma siempre fue que las noticias se emitían bajo la óptica de la Fiscalía y de la parte civil, con el fin de crear un ambiente adverso hacia mi defendido.

3.- Reiterarle que el testimonio del supuesto Édgar Villamizar era la única prueba directa, de cargo, en contra del coronel Plazas Vega; dicho de otra forma, era el único que con nombre propio lo señalaba, lo acusaba. Los otros testigos que acusaban a mi defendido eran tan de baja credibilidad, tan acreditados mentirosos (señores Ricardo Gámez Mazuera y Tirso Sáenz Molina), que no fue posible el recurso a éstos para efectos de la sentencia condenatoria. El resto de la probanza utilizada para condenar a mi defendido es indiciaria, circunstancial, no directa. Claro está, si Ud. se hubiera tomado el trabajo de escuchar una versión distinta a la de la juez que emitió esa antijurídica sentencia, habría tenido mayor ilustración sobre el asunto y no hubiera hecho eco de falsedades como las siguientes:

—“… La juez del momento encontró culpable al coronel, entre otras, por las siguientes razones: fue quien comandó la operación de retoma del Palacio, dirigió él mismo el tema de los rehenes y manejó lo sucedido en la Casa del Florero, lugar al que fueron conducidos todos, pero no todos aparecieron después…”. El coronel Plazas Vega no comandó el operativo de recuperación del Palacio de Justicia, su responsable fue el general Jesús Armando Arias Cabrales; ello está acreditado hasta la saciedad y así, por ejemplo, se reconoció en la sentencia contra éste último. Tampoco comandó o dirigió la actividad de la Casa del Florero; ello fue responsabilidad del B-2 o Inteligencia del Ejército Nacional. La versión de que mi defendido fue el comandante del operativo y responsable de la Casa del Florero es un infundio de sus detractores, ansiosos de cobrarse venganza por el “defendiendo la democracia, maestro”. No se olvide de que esa ansia de venganza conllevó una campaña de calumnias en su contra, como la de Gustavo Petro diciendo que el coronel Plazas Vega había estado presente en sus torturas, en momentos en que realmente mi defendido estaba en España.

—“… Lo que sí se sabe es que esta misma carta ha sido usada por la defensa de Plazas Vega en ocasiones anteriores: ya la fiscal del primer proceso, Ángela María Buitrago, fue investigada por haber usado un presunto testigo falso y fue librada de todo cargo por parte de la Fiscalía…”. Sepa Ud. que la doctora Buitrago en estos momentos se encuentra bajo indagación preliminar por los hechos relativos al testigo Villamizar y no ha sido “librada de todo cargo”, hecho que (considerando su costumbre de no escuchar el punto de vista de esta defensa) puede Ud. corroborar con la Fiscalía Primera Delegada ante la Corte Suprema de Justicia, que adelanta dicha indagación en contra de la exfiscal. Sepa Ud. que antes de que apareciera el verdadero ciudadano Villamizar, esta defensa ya había puesto en tela de juicio la realización de esa diligencia y así se consignó en nuestra apelación, hecho igualmente reconocido por el juzgado que adelantó el proceso contra el general Arias Cabrales en los siguientes términos: “… dicha prueba resulta ineficaz, toda vez que no se aviene a los postulados del debido proceso, erigidos como derecho fundamental por el artículo 29 de la Constitución Política (…) presenta manifiestas irregularidades como carecer de fecha verificable y haber sido suscrito por el deponente de nombre Édgar Villareal. Tales falencias indiscutiblemente generan incertidumbre respecto de la escrupulosidad del elemento de juicio y, más aún, sobre la real identidad del exponente, que en esas condiciones se advierte nebulosa, anomalías que a estas alturas resulta imposible superar como a la postre acaeció a lo largo del proceso…”. Tales dudas, tanto del suscrito como del Juzgado 51, se confirmaron cuando hace su aparición en escena el verdadero Édgar Villamizar Espinel.

No deja de ser paradójico que para los apoderados de las alegadas víctimas, cuando el medio de comunicación que Ud. dirige emite informaciones imprecisas o ambientadas en contra del coronel Plazas Vega, se trata del ejercicio de la libertad de expresión y de información, pero si el general Alejandro Navas opina que mi defendido es un héroe nacional y que lo considera absolutamente inocente, se trata de un acto de intromisión en la administración de justicia.

Finalmente, decirle que venir a reclamar ahora prudencia y no “ceder ante la presión mediática”, después de años de difundir informaciones de acuerdo con el interés de la Fiscalía y de la parte civil, para generar así en la ciudadanía una percepción no ajustada a la realidad de lo que fueron estos luctuosos, en momentos en que se hace evidente la inocencia del coronel Plazas Vega en estos hechos, es muestra del doble rasero que Ud. aplica y que, en mi creencia, es muestra del desasosiego que le genera la posibilidad de ver libre y declarado inocente al coronel (r) Luis Alfonso Plazas Vega.

Jaime E. Granados P. Bogotá.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com

 

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