Incapacitados

Una Mirada a Nuestro Interior , a lo Incapacitados que Podemos ser y como las Ganas de Hacer Algo Pueden Mas que Las Limitaciones Fisicas.

¿INCAPACITADOS….?

!Incapacitados nosotros….!

Por Ricardo Puentes M

20 años del Día Blanco
20 años del Día Blanco

Nadie en el Centro Comercial Unicentro sabía que allí habría un evento de niños discapacitados. Por lo menos ninguna de las personas a quienes pregunté.  Por fin, los encontré en una plaza exterior, contentos, preparándose felices para el show sin que les importara un pepino no ser el espectáculo medular del Centro Comercial, ni que no estuvieran siendo anunciados con los honores que se le harían a Shakira, Botero o Juanes.

Eché una rápida mirada y noté fácilmente que unos niños eran ciegos, otros discapacitados mentales, otros ambas cosas, y otro más allá presentaban otro tipo de discapacidad. Estaban acompañados de sus familias. Quienes me vieron, me brindaron una amplia sonrisa que regresé por cortesía.

La verdad es que mi incomodidad era enorme. No sabía  qué decir, cómo hablar sin herir susceptibilidades, cómo hacer para que no se dieran cuenta de mi incomodidad.

Me ubiqué en un rincón para observar cómodamente sin que nadie se fijara en mí, y dediqué unos minutos a pensar qué era lo que me hacía sentir tan incómodo.  Pronto, la respuesta llegó a mí como un tsunami: Mi incomodidad solamente era miedo.  Miedo a tener un hijo en estas condiciones, miedo a tener un familiar cercano con discapacidad… miedo inconsciente y visceral a que estas discapacidades se me pegaran de alguna forma a mis genes, de tal manera que pudiera yo transmitirlas a mis hijos y nietos.

Volví a mirar cómo el conjunto vallenatero de niños ciegos se alistaba para enfrentarse a un público ávido de compartir alegría, de brindar aplausos…. De amar al semejante sin importar si éste es ciego, tuerto, autista o cuadripléjico. Y empecé a sentirme terriblemente mal.

La maluquera consistía en una especie de contracciones en el pecho, con cerrada de garganta y agua en los ojos. Un agua que empezó a salir a trancazos cuando Arley, el niño acordeonista marcó la nota sobre la cuál se montó el resto del conjunto de guacharaquero, teclado y caja, todos niños, y todos invidentes, para desparramarse en alegría y talento.

Arley, el acordeonero "parrandero"
Arley, el acordeonero "parrandero"

En las graderías, los adultos y niños discapacitados hicieron como pudieron y se levantaron a bailar, sin preocuparse de reelecciones o anti-reelecciones, tampoco de deudas externas, recesiones ni calentamiento global…. Lo único que les preocupaba era compartir su alegría entre ellos y con las personas que pasaban por ahí y decidieron quedarse para contagiarse de la belleza de estas personas.

A estas alturas, mi corazón estaba encogido de la emoción. Pero pude ver que yo no era el único.  La gente que se agolpaba para escuchar a los artistas discapacitados hacían todas uso de pañuelos y mangas para limpiarse las lágrimas.

El presentador... Todo un personaje
El presentador... Todo un personaje

Ahí entendí que los incapacitados no eran los de las sillas de ruedas ni los invidentes…  Los incapacitados somos nosotros, los que presumimos de normales.

Jenny Gómez, la directora Nacional de ACPHES, Asociación Colombiana de Padres con Hijos Especiales, y quien decidió hace 20 años demostrarle al país que la discapacidad física o mental no es incapacidad, viene celebrando hace esos mismos años, el “Día Blanco”, una fecha especial para rendir homenaje a las personas en situación de discapacidad.

-Llevamos ya veinte años tocando el corazón de nuestros gobernantes… El país tiene que entender que los discapacitados también son ciudadanos y que también tienen derecho a que las ciudades sean accesibles para ellos- Asegura esta valiente mujer.

– Las condiciones para los discapacitados son muy complicadas. Sin embargo, Bogotá lleva una delantera importante respecto al resto del país, en cuanto a este tema se refiere. Por decreto, bajo la alcaldía de Andrés Pastrana, la ciudad nos apoya y ha realizado muchos avances.

Jenny Gómez, la gestora de este proceso
Jenny Gómez, la gestora de este proceso

Jenny Gómez recuerda cuando empezó a trabajar en este tema. En ese entonces, adelantaba una práctica profesional en Sibaté; viendo la necesidad, decidió tomar las banderas de la lucha para buscar que el país se fijara en estas personas que estaban totalmente abandonadas por parte del Estado y, por qué no decirlo, también de sus familias.

En noviembre de este año se realizará un evento especial que contará con la participación de la Federación Española de Padres con Hijos Especiales. Allí, nos enseñarán acerca del proceso en España, de cómo tratar con el tiempo libre de los discapacitados, de cómo entender el tema de la sexualidad en esta población (tema tabú), del derecho a la educación, de la necesidad de que la familia asuma su papel y colaboren en la oportunidad para que los discapacitados se integren a la sociedad de manera plena.

Pero antes de noviembre, el 24 de este mes de octubre, vamos a ver a todas las agrupaciones de artistas discapacitados. Esto, en el Centro Comercial Plaza de las Américas, también en Bogotá.

-La lucha ha sido dura… han sido veinte años de alegrías inmensas… pero también de decepciones. Sin embargo, el resultado ha sido bueno….. Hoy hay niños especiales integrados en escuelas regulares, tenemos una normatividad especial para discapacitados. Hemos podido ayudar a las familias con niños en estas condiciones…. ¡Es que los niños especiales requieren de Padres especiales…! – asegura Jenny Gómez con una sonrisa.

Sí… eso es cierto.

"Discapacidad" afectuosa... !que se nos contagie..!
"Discapacidad" afectuosa... !que se nos contagie..!

Salgo de este precioso evento pensando de una manera diferente, convencido de que los discapacitados no son invisibles sino invisibilizados por personas que, como yo, sienten miedo ante el sólo contemplar la posibilidad de estar en esa condición o de tener un familiar así.

Ya no siento miedo.  Arley y su grupo de vallenato, música que ama porque es “parrandera”, me enseñaron que no hay por qué temer. Los bailarines con discapacidad mental también me demostraron eso. Igual los curramberos invidentes.

Ya no siento miedo porque pude ver un  hombre ya bigotón que no sintió ni pizca de vergüenza de agarrar a besos a su mamá mientras, más allá, otros discapacitados abrían sus brazos de par en par, sin precauciones de ninguna clase, para apresar con afecto al de al lado, al amigo, a la enfermera, al locutor, al conductor del bus.

Si la “discapacidad” de estas personas por amar y dar se prende… ¡que se nos contagie a todos…!

Gracias por enseñarme eso, Arley… Gracias, vallenateros ciegos… Sigan enseñándonos a ver lo que ustedes pueden mirar y nosotros no.

Sigan enseñándonos a nosotros, los verdaderos incapacitados.

(Pueden visitar la página web de Acphes en: http://www.acphes.org )

Comentarios

Loading Disqus Comments ...
Loading Facebook Comments ...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *