LA PAZ DEL PRESIDENTE JUAN MANUEL SANTOS EN EL SUR DE COLOMBIA

De acuerdo a la población, si solo hubo 4 o 5 muertos en Magui Payán, el pasado lunes, en las poblaciones lejanas pidieron hasta 12 ataúdes, porque localmente no dieron abasto

General Naranjo, Mora y Márquez

La paz del presidente Juan Manuel Santos en el sur de Colombia

De acuerdo a la población, si solo hubo 4 ó 5 muertos en Magui Payán, el pasado lunes, en las poblaciones lejanas pidieron hasta 12 ataúdes, porque localmente no dieron abasto

Patricia Salas

Por Patricia Salas*
Diciembre 4 de 2017
pattysf1@yahoo.com

Hace más de un año como periodista, escribí sobre la situación del departamento de Nariño, en Bocas de Telembí, a media hora aproximadamente del municipio de Magui Payán, donde este lunes, 27 de noviembre, alrededor de las 5:30 pm, en la vereda de Pueblo Nuevo, a orillas del Río Patía, mataron, según noticias oficiales, a 3 ó 5 personas, los únicos cuerpos encontrados, indican versiones oficiales. Pero su comunidad afirma que fue una masacre de alrededor de 20 personas, por enfrentamientos entre ELN y disidentes de las Farc, denominados “Guerrilla del Pacífico”.

Los colombianos asesinados tanto civiles, como de la “Guerrilla del Pacífico”, este lunes en Nariño, en tiempos de paz, se encontraban celebrando las fiestas patronales de la región, como un cumpleaños. Sin embargo, después de jugar fútbol, fueron sorprendidos con disparos, y aunque algunos se tiraron al Río Patía para evitar su muerte, ésta igual los encontró. Dos menores heridos fueron trasladados a centros de salud cercanos.

El proceso de paz con las FARC: Les permiten hacer política y seguir masacrando

La Fiscalía afirma que en esta región del Nariño se han conformado más de 12 bandas criminales (Bacrim), después de las salida de las Farc. La gente de la región expresa que vivían mejor antes solo con ellos (con la poca presencia de Ejército o Policía, o hasta de Infantería de Marina, última que ya no tienen), la razón es que ahora sienten no hay autoridad, tienen menos ingresos y están sufriendo más inseguridad, con secuestros u extorsiones frecuentes, que antes no se daban, ya que ahora hay lucha por dominio del territorio, como de los negocios ilícitos.

Esta disidencia de la Farc, con gente del ELN, o de diferentes Bacrim, los “Guerrilleros del Pacífico”, fueron masacrados por promover el no pago de las denominadas vacunas, o impuestos de grupos al margen de la ley (en este caso cobrado por el ELN, guerrilleros ahora en Proceso de Paz, con el gobierno colombiano de Santos). Estos cobros son hechos a comunidades que se dedican a la explotación ilegal del oro.

De acuerdo a la población, si solo hubo 4 ó 5 muertos en Magui Payán, el pasado lunes, en las poblaciones lejanas pidieron hasta 12 ataúdes, porque localmente no dieron abasto. Y aunque el vicepresidente de Colombia, el general Oscar Naranjo, ha indicado que el Clan del Golfo parece estar involucrado, según sus habitantes este grupo narcotraficante, competencia de las Farc u el ELN en el negocio (que si golpea continuamente el gobierno colombiano), no tiene presencia en la región.

Ahora esta comunidad del sur de Colombia escucha helicópteros oficiales sobrevolando sus cielos, debido a la masacre reciente de este lunes, que luego no volverán a ver ya que los cubre la ausencia de autoridad, lo cual hace le pierdan respeto a las pocas Fuerzas Militares que los rodean. Pero en abril del año pasado su sorpresa fue ver que, a pesar de décadas conviviendo con las Farc, éstas ya sobrevolaban sus cielos con helicópteros propios, sin que la Fuerza Aérea hiciera nada al respecto.

Los pobladores de Telembi, municipio de Roberto Payán, en Nariño afirman, por ejemplo, que en horas de la mañana del 16 de marzo del año pasado, aterrizó un helicóptero Mi-17 verde, transportando cerca de 20 guerrilleros importantes, los cuales eran esperados por más de 200 hombres armados, en su campamento ubicado en la zona, sin vigilancia o protección de nuestro Ejército, Fuerza Aérea o Armada en toda la región, zarpando, después de almorzar, en varios botes o canoas – libremente otra vez -, por nuestros ríos, con los logos de las FARC.

Esta es la verdadera paz de Nariño, no la que publican los medios, ya parte de una narco dictadura socialista, sin división de poderes, que controla hasta la información en Colombia; departamentos llenos ahora más de coca que nunca en la historia, y cerca a convertirse cómo muchos en el país, en tierras sin autoridad armada que los proteja, con años en lo que se ha llamado Cese “bilateral”, sin realmente actuar. Poblaciones que esperan programas de reemplazo de cultivos ilícitos o de erradicación manual, logren cubrirlos a todos, y desaparezca la necesidad de rodearse de violencia, para poder sobrevivir.

*Patricia Salas es periodista, miembro del Círculo de Periodistas de Bogotá

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