LAS GAITAS DE JUAN MANUEL

No tuvimos que esperar 100 días para corroborar con tristeza el rumbo que tomaría el nuevo gobierno hacia la consolidación de ese régimen siniestro que enarbolan los trapos rojos, comunistas y liberales

LAS GAITAS  DE JUAN MANUEL

Por Alberto Acosta – Restauración Nacional

Ya hace un mes que el nuevo gobierno se instaló en la Casa de Nariño y recordamos esa fecha con la pintoresca procesión que hizo el mandatario y su familia desde el Capitolio hasta su nueva morada. Muy pintoresca porque estaba escoltada por un grupo de soldados que interpretaban una marcha de origen irlandés entonada con gaitas escocesas, como si se tratase de una típica ceremonia de ordenación masónica. Cada tonada nos recordaba el retorno de la Republica Liberal del segundo cuarto del siglo XX, ese núcleo masónico que logró acabar con 50 años de continuos y acertados gobiernos conservadores nacionalistas que sucedieron a la promulgación de la Magna Carta de 1886. En esta ocasión no sólo hay afinidad ideológica con aquel Olimpo Radical, sino que es un descendiente del hermano del tercer presidente de aquel periodo quien asume el mando de la Nación. Fue en aquel periodo de ideologías importadas, ajenas a la comunidad nacional, que empezó a gestarse otra revolución liberal-comunista, acentuada con guerras civiles y que aun no ha llegado a su fin.

Juan Manuel Santos y Lulla da Silva

No tuvimos que esperar 100 días, como era nuestro cálculo, para corroborar con tristeza el rumbo que tomaría el nuevo gobierno hacia la consolidación de ese régimen siniestro que enarbolan los trapos rojos, comunistas y liberales, sangre e infierno, y que con estridente presagio anunciaban los sonidos de la gaitas. El nuevo gobierno, acorde a su talante rojo, procede con tal ímpetu para reformar no solo la Política de Estado, sino el Estado mismo, olvidando la mesura, la prudencia y reflexión que se requieren para promover leyes que cambiarían radicalmente el rumbo del país.

Con uno de los suyos en el solio presidencial, el convaleciente y maltrecho Partido Liberal se envalentonó velozmente para desplegar sus olvidadas, populistas y revolucionarias propuestas. En menos de 30 días presentó proyectos para reformar la Justicia, reformar el ordenamiento territorial,  reparar a las víctimas del conflicto, aplicar la Reforma Agraria, para generar empleo y uno más para dotar de facultades extraordinarias al Presidente para reformar el Estado. Reformas que no atacan la raíz del problema, tan sólo retocan las ramas derivadas del mismo o las trasladan a otros menesteres, como suelen hacer los liberales que causan el problema y después lo intentan arreglar maquillándolo. La Justicia no funciona no porque los magistrados tienen funciones electorales, o porque no exista un ministro interlocutor validado por las Cortes, sino porque la Ley penal es injusta, que ofrece las mejores garantías al delincuente y trata con rudeza a los que trabajan con honradez, y porque el aparato judicial, en su mayoría controlado por los ‘libre pensadores’ del Externado y la Libre, es armado siguiendo las directrices políticas de sus mentores. En este paquete de reformas ponen al mismo nivel a los narcoterroristas con los servidores públicos de nuestras Fuerzas Armadas, a los que ellos llaman agentes del Estado, aceptando de esta manera que la Fuerza Pública está conformada por mercenarios a sueldo dedicados a causar víctimas entre la población. Qué diremos en la restitución de tierras que pretende acabar con el desplazamiento sin tener en cuenta que son los terroristas y narcotraficantes los que la causan; o la ley  que pretende convertir a Colombia en un país federalista en lo político pero centralista en lo económico. No es casualidad que la columna vertebral de estos proyectos de Ley fuesen presentados por el Partido Liberal, claro está con las sugerencias humanitarias de ONGs de izquierda, como MOVICE.

Juan Manuel Santos gaitero

Como si fuera poco en menos de una semana la prioridad de lucha contra el terrorismo se cambió por el de la diplomacia de parteras. Todas las pruebas que presentó el anterior gobierno sobre el amparo de las FARC en Venezuela y Ecuador pasaron al olvido, o como dirían los mismos mandatarios “pasamos la pagina y empezamos de cero”, porque aquí no ha pasado nada, todo era una mentira del anterior gobernante, y si pasó lo ignoraremos. Rápidamente las Farc  interpretaron los sonidos de las gaitas como esa señal de ultratumba que les anunciaba un nuevo rumbo, más condescendiente, más despejado y más abierto al dialogo, que los animaba a tener un  nuevo impulso. Las noticias de exitosos combates de la Fuerza Pública contra los anillos de seguridad de Alfonso Cano fueron remplazadas por las de atentados en el mismo corazón de la Capital y en el sur del país, por la masacre contra humildes muchachos pertenecientes a la Policía Nacional, por el estallido de la delincuencia criminal en Medellín, o las masacres en Putumayo con evidentes actos de ferocidad y barbarie. Nuestras fuerzas militares están desprotegidas jurídica y políticamente, tenemos los hombres y las armas pero nos amarran las leyes, parece que Colombia no se ha dado cuenta que la guerra se ha trasladado del campo militar a los estrados judiciales, algo que el mismo gobierno anterior ayudo a consolidar.

Volvemos a los gobiernos de la conciliación, de la concertación, del diálogo, del centrismo político, del laissez faire, laissez passer , en los que la autoridad del Estado debe consultarse con los opositores, en los que la aplicación del Orden Legal debe concertarse con los gobiernos extranjeros y las ONG del mamertismo internacional, y en los que la Seguridad y la aplicación de la Justicia quedan supeditados al cumplimiento de normas internacionales y al control, o mejor descontrol, que ejercen los medios de comunicación de clara tendencia liberal-izquierdista.

La guerra no puede continuar dilatándose, o continuamos con la aplicación de la Seguridad Democrática como política de Estado o tendremos otros 20 años más de genocidio y barbarie, o en su lugar sometidos a un régimen opresor y violador de la Dignidad Humana.

movimientorestauracion@gmail.com

www.restauracionacional.org

Septiembre 10 de 2010

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