LO QUE QUIERE EL NEGRO

Somos dueños del único negocio grande y lucrativo que hay en Colombia, el narcotráfico, y disponemos de más de treinta y cinco billones de pesos por año para comprar todos los votos, corromper todas las conciencias, asesinar todos los enemigos y destruir el orden capitalista existente

Timochenko

Lo que quiere el negro

Somos dueños del único negocio grande y lucrativo que hay en Colombia, el narcotráfico, y disponemos de más de treinta y cinco billones de pesos por año para comprar todos los votos, corromper todas las conciencias, asesinar todos los enemigos y destruir el orden capitalista existente

Fernando Londoño Hoyos

Por Fernando Londoño Hoyos
Marzo 28 de 2017

Recordamos esa pícara canción para proponer lo que quieren las FARC. No era difícil adivinarlo, pero nos resolvieron cualquier enigma con su declaración de los Llanos del Yarí, en vísperas del Plebiscito del 2 de octubre, cuando tenían, como el Gobierno, la seguridad de ganarlo.

Que quieren el poder, todo entero; que quieren una Reforma Agraria para no dejar asomo de propiedad privada en el campo y sustituirla por su famosa “empresa familiar y comunitaria; que quieren mantener su productivo negocio de la cocaína; que quieren meter a la cárcel a todos los militares y a los civiles que los combatieron; que quieren cambiar sus armas por las que les entregue el gobierno de Santos; que quieren ser partido privilegiado, curules sin votos, emisoras gratuitas, dominio territorial absoluto; que quieren impunidad total por sus crímenes, incluidos los más atroces; que quieren su Acuerdo Final incrustado en la Constitución Nacional; que quieren muchas de esas disposiciones aberrantes convertidas en normas supraconstitucionales alegando el Derecho Internacional Humanitario; que quieren un sistema entero y propio de mecánica electoral para robarse las elecciones venideras; que quieren todo el presupuesto nacional para disfrutar de contratos y obras para las regiones donde dominan o aspiran a dominar; que quieren recibir sueldos permanentes, no solo para ellos sino para sus amigos y relacionados; que quieren que les construyan hospitales, escuelas, acueductos y unas cuantas cosas más en sus veredas y campamentos, ya es asunto sabido por cualquiera.

Pastor Alape y Timochenko

Pero mucho más y mejor quieren establecer en Colombia un sistema marxista leninista:

“Nos seguiremos orientando por un ideario inspirado en el marxismo, el leninismo, el pensamiento emancipatorio bolivariano y, en general, en las fuentes del pensamiento crítico y revolucionario de los pueblos”.

Los que asistieron por las FARC a esa conferencia, no entienden una palabra de lo que supuestamente dijeron. El documento está redactado por mano ajena, a la que hay que reconocerla capacidad para expresar ese credo maldito. Y coherencia para desarrollarlo.

Hablan, claro está, de una clase dominante a la que es preciso liquidar. (No les pareció oportuno hablar de la burguesía)

Colombia ha estado siempre dominada por unos potentados que se sirven sin misericordia del pueblo que ellos van a liberar. Esa es la tesis.

La antítesis, por supuesto, su lucha de clases, que no termina sino que apenas empieza con el victorioso Acuerdo Final, conquistado por el glorioso ejercicio de sus armas.

El medio para adelantarla viene incluida en la definición marxista leninista, que nos permitimos recordar:

Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos solo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente.” (Manifiesto del Partido Comunista de Marx y Engels. Editorial Progreso, Moscú, Obras Escogidas, Vol I, pág 50, Moscú 1.966)

Que no nos quejemos después. Nos lo dijeron, nos lo advirtieron, nos lo repitieron. Lo queremos todo y lo tomaremos todo, como nos gusta, a la brava, matando al que se nos atraviese o desde el poder, ya pronto nuestro, metiéndolo a la cárcel. Para eso tenemos Presidente traidor y amigo, Santos, Vicepresidente elegido por nosotros, Naranjo, armas y sobre todo dinero.

Somos dueños del único negocio grande y lucrativo que hay en Colombia, el narcotráfico, y disponemos de más de treinta y cinco billones de pesos por año para comprar todos los votos, corromper todas las conciencias, asesinar todos los enemigos y destruir el orden capitalista existente. En su lugar una nueva Cuba, otra Venezuela en las barbas del tío Sam. Y contando con ustedes, idiotas útiles y cobardes redomados.

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