MUERTO EN EL ASALTO AL PALACIO, ESTÁ VIVO

La ex esposa de Carlos Benavides Martinelli lo encontró en Panamá tiempo después del Asalto al palacio de Justicia. Él, nervioso por ese imprevisto, le hizo señas de que se quedara quieta. Ella obedeció y, cuando el avión despegó, un empleado del aeropuerto se le acercó a la señora y le entregó una nota firmada por él

Muerto en el Asalto al Palacio, estaría vivo

Así como lo están leyendo, Carlos Benavides Martinelli, el guerrillero panameño sandinista no murió en el asalto al palacio de Justicia

Ricardo Puentes Melo

Por Ricardo Puentes Melo

Mayo 6 de 2012

El nombre puede no sonar muy conocido para muchos. Déjenme contarles que es un panameño que, por razones del destino, terminó metido en el asalto del Palacio de Justicia en Bogotá, comandado por la guerrilla marxista terrorista del M-19, y financiado por Pablo Escobar, mecenas de esta banda de delincuentes que hacían los trabajos que Escobar le encargaba.

El nombre con el cual aparece siempre este panameño, es Diógenes Benavides Martinelli. Y siempre supimos que llegó como cuota de la guerrilla de los sandinistas, también financiados por el narcotráfico colombiano.

Los reportes de Medicina Legal, del Ministerio de Justicia, de la Procuraduría General de la Nación, bajo la dirección de Carlos Jiménez Gómez, y del DAS, lo dan por muerto en los hechos del Palacio. Años después del asalto, el laboratorio de antropología Física, cuyo director es José Vicente Rodríguez, hizo la reconstrucción facial y esto permitió que se comparara con la foto del cadáver del supuesto Diógenes Benavides Martinelli, antes de ser enterrado en la fosa común, de donde sería exhumado junto a los otros guerrilleros y a los 27 cuerpos calcinados de quienes murieron en el cuarto piso del Palacio, y entre quienes se encuentran los “desaparecidos”, como muy bien lo anotó el profesor Rodríguez en una entrevista para Periodismo Sin Fronteras.

Los documentos que cargaba Benavides Martinelli correspondían a un Mario García Restrepo, identificado con la cédula de ciudadanía No. 17.187.836 de Bogotá, quien se presentó en febrero de 1986 después para denunciar la suplantación de su identidad. Sin embargo, esto ya era de conocimiento de las autoridades que, en cotejo de las huellas dactilares, ya habían determinado, el 13 de noviembre de 1985, seis días después del asalto, que éstas no correspondían a las del verdadero Mario García Restrepo.

Entonces, por descarte, le adjudicaron los documentos hallados en medio del desorden, y que pertenecían a un Diógenes Benavides Martinelli. Las autoridades viajaron a Panamá en búsqueda de sus familiares, para que reclamaran el cadáver (asunto que jamás se concretó), y entrevistaron al padre, a quien encontraron en Santiago de Veraguas, en Panamá.

El anciano padre, Jesús Abelino Benavides Aponte, manifestó que no conocía a ningún Diógenes. Y que su hijo se llamaba realmente Carlos Benavides Martinelli, a quien no veía desde el año de 1978, fecha en que se enroló en la guerrilla salvadoreña, junto a otros panameños.

Por alguna razón esta historia me llamó la atención y emprendí la investigación para rastrear cómo había ocurrido la vinculación de Benavides Martinelli a la guerrilla del M-19, cuál había sido su motivación y qué consecuencias había traído esto para su familia en Panamá.

Al mismo tiempo, su familia buscaba más datos de lo ocurrido en Bogotá.. Y nos encontramos en esa búsqueda.

Lo que nos contaron es para irse de espaldas. Como primera medida, es cierto que jamás existió un Diógenes Benavides Martinelli. O mejor sí… se trató de un bebé que murió a la edad de cinco años y cuya identidad tomó para algunos efectos Carlos Benavides Martinelli, que es el verdadero nombre del guerrillero sandinista, y con el cual viajó a Nicaragua tiempo antes de que lo hiciera su famoso compatriota, Hugo Spadafora,

También nos confirmaron que estuvo casado con la panameña Belinda Valoyes, con quien tuvo dos hijos. Y que tiene tres hijos más.

Aquí, de saco blanco, está Carlos Benavides Martinelli con la guerrilla sandinista. Su nombre allá era “Comandante Fausto”

Carlos Benavides no llegó a Colombia solamente para el asalto al Palacio. Arribó mucho antes de 1985, con el tiempo suficiente para conseguir una compañera colombiana con quien procreó un hijo o una hija. Desconocemos el nombre de ella, pero sí logramos establecer que esta señora se comunicó con la familia de Benavides en Panamá para solicitarles su ayuda ya que quería emigrar a ese país con su hijo/a dejando a su compañero en Colombia.

Todo esto es bien interesante.. Pero lo que sigue lo es mucho más: Carlos Benavides Martinelli no murió en los hechos del Palacio de Justicia.

Así como lo están leyendo, Carlos Benavides Martinelli, el guerrillero panameño sandinista no murió en el asalto al palacio de Justicia.

Poco después del cruento ataque, la madre de dos de sus hijos (Carlos Eliécer y Tania) se lo encontró en el aeropuerto de Panamá y quiso acercársele emocionada, ya que para ese momento se le daba por muerto. Sin embargo, Carlos Benavides, nervioso por ese encuentro imprevisto, le hizo señas de que no hiciera ningún movimiento. Ella obedeció y, cuando el avión que estaba abordando Carlos despegó, un empleado del aeropuerto se le acercó a la señora y le entregó una nota firmada por él donde le decía que no se preocupara, que todo estaba bien, y le encomendó encarecidamente que cuidara de sus retoños, es decir, Carlos Eliécer y Tania.

El hermano de Carlos vio la nota y verificó que efectivamente esa era la letra y la firma de su hermano.

Este es el cadáver de quien hasta ahora se había creído que era Benavides Martinelli

Para confirmar, le envié la foto del cadáver que aquí pasó como Benavides Martinelli, pero él insistió: La foto del difunto no guarda ni el más leve parecido con Carlos.

Esta historia no pasaría de ser un interesante relato, si no fuera porque el tema del Palacio de Justicia está plenamente vigente en Colombia, y porque tenemos conocimiento de que algunos guerrilleros más salieron vivos de allí y, al igual que Benavides Martinelli, escaparon hacia el exterior ayudados por sus contactos en el gobierno de Belisario Betancur. Es casi seguro que se encuentran en Suecia, a las afueras de Estocolmo.

Tenemos la certeza de que la mayoría de quienes escaparon jamás volvieron a comunicarse con sus familias, pero sí con los abogados del famoso colectivo.

La familia de Carlos sólo quiere reencontrarse con él, abrazarlo y decirle cuánto lo extrañan. No quieren morirse sin saber más de él.

Por nuestro lado, seguiremos en la búsqueda de la compañera colombiana de Carlos Benavides Martinelli y de su hijo/a colombiano/a.

Y también, les prometemos revelaciones sorprendentes de otro personaje que salió vivo y escapó también hacia Suecia… y también con ayuda de altos personajes del gobierno colombiano de la época.

La maraña de engaños sigue desenredándose.

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