SIGUE LA PERSECUCIÓN CONTRA EL PERIODISTA ERNESTO YAMHURE

La Fiscal Viviane Morales deberá explicarle al país cómo un elemento confidencial de un sumario entregado a la Fiscalía General fue robado de sus oficinas y fue a parar a las manos de alias Vlado, caricaturista de la revista Semana, y de Claudia Julieta Duque, jefe de comunicaciones del Colectivo de abogados Alvear Restrepo

Colombia: de nuevo la persecución contra el periodista Ernesto Yamhure

 

Eduardo Mackenzie

Por Eduardo Mackenzie

23 de diciembre de 2011

La Fiscal General Viviane Morales deberá explicarle al país cómo un elemento confidencial de un sumario entregado a la Fiscalía General fue robado de sus oficinas y fue a parar a las manos de Vladimir Florez, alias Vlado, caricaturista de la revista Semana, y de Claudia Julieta Duque, jefe de comunicaciones del Colectivo de abogados Alvear Restrepo.

Una memoria USB que pertenecía al difunto jefe paramilitar Carlos Castaño, ex jefe de las AUC, había sido cedida a la Fiscalía por el ex paramilitar Hebert Veloza, alias ‘HH’, en 2008. Esa memoria USB hace parte de un importante expediente penal que está bajo la responsabilidad de la Fiscalía General.

¿Por qué esa memoria, que hace parte de la reserva de un sumario, fue a caer en las manos de terceros que, aparentemente, no tienen nada que ver con ese asunto? ¿Quién extrajo esa memoria USB del expediente? ¿Fue un hurto? ¿Un juez autorizó eso? ¿Cuándo? ¿Por qué? ¿Quién le entregó a Florez y a Duque esa memoria? ¿Quién mueve los hilos de esa nueva intriga?

Vlado y Duque utilizaron esa memoria USB, que la prensa no ha visto, para montar una campaña infame contra un periodista, Ernesto Yamhure Fonseca. Ellos inventaron que Yamhure tenía “algo que ver” con paramilitares, que él había “violado la frontera de lo profesional o académico, para convertirse en “una cosa más estrecha”. ¿Qué es la “cosa más estrecha”? Nadie lo sabe.

Facsimil de una de las columnas de Ernesto Yamhure

A causa de la actuación de ese dueto, Yamhure recibió amenazas de muerte y tuvo que renunciar a su trabajo. Perdió la columna que escribía en El Espectador, salió del noticiero La Hora de la Verdad y de Caracol Radio.

No es la primera que el mamertismo comete infamias contra un editorialista. Quienes defienden la libertad de la prensa deben ver en esa tenebrosa operación de Vlado y Duque una amenaza contra todos los periodistas del país.

Florez y Duque tratan de engatusar a la opinión con el cuento de que en la memoria USB robada hay un “documento” que permite pensar que Carlos Castaño “conocía de antemano las columnas de Yamhure y tenía injerencia sobre su contenido”. Se trata obviamente de un embuchado más del siniestro Colectivo de Abogados. ¿Cuál es ese “documento”? Nadie ha visto nada. Como esa impostura se desinfló, tratan ahora de revivir, por otra vía, el mismo conejo.

Esta vez es un fiscal de Montería (Córdoba) quien salta al ruedo. El ha citado a Yamhure para que rinda indagatoria, en Bogotá, por “presuntos vínculos con el paramilitarismo”. El cuento es así: que Freddy Rendón Herrera, alias el “Alemán”, dijo hace dos años que éste había sido “asesor” de Carlos Castaño. Durante dos años existía esa grotesca “declaración” y nadie había dicho nada, ni siquiera a Yamhure. Ahora, cuando el debate entre la Fiscal General, Viviane Morales, y el ex Alto Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, está más álgido, aparece esa nueva historia.

El “Alemán” miente. El es un psicópata con una carrera criminal enorme. Su palabra no vale mucho. La misma Corte Suprema de Justicia constató eso, durante el proceso del senador Suarez Mira. Allí el “Alemán” incurrió en falsedad testimonial con facilidad asombrosa. La Procuraduría también conoce sus trampas y sabe, sobre todo, que el “Alemán” juró vengarse de todo el mundo, del gobierno de Álvaro Uribe, de Luis Carlos Restrepo, de Yamhure.

La historia de Ernesto Yamhure es la de un joven universitario de 24 años que decidió un día servirle a su país y adentrarse en uno de los procesos de desmovilización de paramilitares más fascinantes e importantes del mundo. Su tesis de grado, laureada por la Universidad del Rosario, aborda con gran precisión esa temática. En 2008, cuando Yamhure regresó a Colombia, tras un periodo como funcionario de la embajada de Colombia en Suecia, Luis Carlos Restrepo lo contrató para que redactara las memorias de la desmovilización de las autodefensas AUC. De ello salió la Memoria Documental del Proceso de Paz con las Autodefensas, obra en tres volúmenes publicada por la Presidencia de la República de Colombia.

No es cierto que Carlos Castaño haya “corregido” un artículo de Ernesto Yamhure. Este, como todo periodista que se respeta, verificó la información dada por una de sus fuentes, antes de firmar una columna para El Espectador y otra para El Nuevo Siglo. En ese momento, finales de 2002, la situación era confusa. Las AUC acababan de anunciar que harían un cese al fuego unilateral para entrar en diálogo con el gobierno del Presidente Álvaro Uribe. Pero había otros sectores que se decían “disidentes” del grupo de Castaño. (Ver “Columbian Rightists Declare Cease-Fire as Prelude to Talks”, The New York Times, Nov. 29 2002, y “Otros 1 500 paramilitares anuncian que cesarán hostilidades”, El Tiempo, Bogotá, 29 de noviembre de 2002). En lugar de escribir tonterías, Yamhure pidió precisiones a su fuente. Nada más  honesto y legítimo que eso.

Yamhure no fue un espía de Luis Carlos Restrepo, como alucina el “Alemán”. Tampoco fue “asesor” de Castaño. Yamhure sirvió de canal de comunicación durante los primeros momentos del proceso para dejarle en claro a Castaño que el objetivo del Ejecutivo era lograr un cese real de hostilidades que condujera al desarme y que las reglas debían ser claras. El hizo eso en perfecta coordinación con el Alto Comisionado para la Paz. Si hacer eso y entrevistar al jefe paramilitar convertía al periodista en “asesor”, hay muchos otros “asesores” de Castaño trabajando en los principales diarios y revistas del país, sin que el Colectivo de Abogados organice intrigas contra ellos. ¿Por qué sólo Yamhure, y Salud Hernández, ponen iracundos a esa gente? Porque son íntegros e independientes.

Las veces que Yamhure fue a Ralito para sondear las posibilidades de un diálogo y enterarse como periodista, antes y después del cese al fuego, sobre la verdadera intención de las AUC, lo hizo con el permiso del Alto Comisionado para la Paz. El gobierno no quería un falso proceso como el del Caguán. Ese detalle es ocultado por los intrigantes pues saben que la ley 782 de 2002 dice que las personas o los funcionarios que, con autorización del Gobierno, hayan participado en el proceso de desmovilización de las autodefensas “no incurrirán en responsabilidad penal por razón de su intervención” en ello. Desde ese momento, Yamhure fue objeto de amenazas de muerte e intimidaciones. Las Farc, el partido comunista y el Polo Democrático querían sabotear ese proceso. Carlos Lozano decía en esos días: “No está claro si el Estado busca desmontar los grupos paramilitares o legalizarlos a través de redes de informantes y soldados campesinos”. Gustavo Petro insistía en que el presidente Uribe buscaba “indultar” a las autodefensas. Los dos se equivocaban y los artículos de Yamhure lo demostraba.

Vlado y Duque deberán explicar otros puntos de su cuento, pues ellos se limitan a agitar lo que les interesa (el montaje contra Yamhure), pero se hacen los sordos cuando se les pregunta de dónde sale la tal memoria USB, quien se las dió y qué contiene exactamente. Pues esa memoria puede incluir otros datos. ¿No figuran allí unas cuantas plumas de varios medios bogotanos? Ese dúo escoge lo que le interesa y esconde el resto. Su maniobra es simplemente abyecta.

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