UNANIMIDAD NACIONAL

¿Unidad Nacional es quedarse callado frente a agresiones como la que acaba de hacerle el jesuita Javier Giraldo al ex presidente Uribe y a todo el Estado colombiano..?

¿UNANIMIDAD NACIONAL?

José Obdulio Gaviria

Por José Obdulio Gaviria

 

En una democracia, la unanimidad no es posible. ¡Bueno!, ni siquiera es deseable. Bolívar, al final de sus días, escribió: “Si mi muerte contribuye a que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro”. ¿Por qué? En aquel tiempo, 1830, partido, facción y división eran sinónimos. Con la práctica parlamentaria, la expresión libre de las ideas, la oposición de la minoría a las iniciativas de la mayoría, se fueron superando la intransigencia y el autoritarismo.

Hoy se acepta como algo natural y legítimo la lucha, la competencia política. Burke, un gran parlamentario y tratadista inglés, razonó más o menos así: ¿por qué si en las asambleas o parlamentos hay siempre facciones que defienden puntos de vista afines e intereses comunes, no convertir tales facciones en organizaciones permanentes y legítimas? Burke dio pues un salto ideológico: de la palabra peyorativa, partido, pasamos al concepto positivo de Partido con mayúscula, un instrumento esencial para el ejercicio regulado de la política.

El pensamiento liberal es la simiente de la democracia representativa y de la existencia del libre juego democrático. El marxismo, en cambio, pretendió estancar a la sociedad en la idea autoritaria del gobierno hegemónico y del partido único. El marxismo parte de una premisa salvaje y es que las contradicciones en la sociedad son antagónicas y sólo se superan con el ejercicio de la fuerza. Para los marxistas, el objetivo de la lucha política no es convencer sino vencer. Para los partidos marxistas, el contradictor no es un simple rival político sino un enemigo de clase. De ahí que los partidos marxistas recurran sistemáticamente a la criminalización de la actividad política: por activa, si están fuera del poder y por pasiva si lo detentan. Me explico: se “levantan en armas” contra los gobiernos democráticos o persiguen como criminales y meten a la cárcel a la oposición a los gobiernos comunistas. Mi primer diagnóstico: con los partidos marxistas y sus aliados es imposible formalizar un acuerdo de unidad nacional.

Restos de los policías incinerados por las FARC (algunos de ellos, vivos). ¿Hay que llamar a los asesinos a la Unidad nacional?

Pero, aclaro, el concepto Unidad nacional es distinto a Unanimidad nacional. Es obvio que con Uribe Colombia se unió contra el terrorismo. ¿Sí notan la diferencia? No hubo unanimidad, puesto que los terroristas también son colombianos. Hubo unidad de la mayoría de los demócratas en contra de la minúscula minoría terrorista y sus ‘batasunas’. El discurso de Seguridad democrática no fue de división sino de confrontación con el terrorismo y con las ideas que, consciente o inconscientemente, lo legitimaban. Esa política de confrontación fue exitosa. La de unidad por la unidad, aplicada durante las décadas anteriores fue un fiasco.

Me temo que algunos conciben la Unidad nacional como un proceso de conciliación y de uso del lenguaje melifluo o dulzarrón frente a los terroristas, de guiños de apaciguamiento, de convocatorias al diálogo por el diálogo; creen que Unidad nacional es hacerse eco del discurso sobre la ilegitimidad de la propiedad rural en Colombia, dizque arrebatada a las malas a 3,5 millones de campesinos; que Unidad nacional es perseguir judicialmente a los soldados y policías con el prurito de que toda baja en combate es un falso positivo; que es aplaudir a la Corte Suprema de Justicia porque se dedica a politiquear y no elige a los funcionarios que tiene que elegir; que es desmantelar la inteligencia del Estado; que es quedarse callado frente a agresiones como la que acaba de hacerle el jesuita Javier Giraldo al ex presidente Uribe y a todo el Estado colombiano; que es aplaudir la persecución político-judicial a los funcionarios del gobierno Uribe y hacerse eco de los chapucerías retóricas del presidente encargado de la Corte Suprema; que es desacreditar la cooperación ciudadana contra el crimen y el sistema de recompensas.

La consigna de Unidad nacional para apoyar a la Fuerza Pública y en contra de los terroristas está probada y es buena. ¿Por qué abandonarla?

 

Septiembre 15 de 2010

www.eltiempo.com

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