EL PARTIDO VERDE CONTRA COLOMBIA

Los verdes quieren suspender la democracia para que un “grupito de personas con autoridad” asuma el control global “por un ratico”

LA VERDAD DEL PARTIDO VERDE

Eduardo Mackenzie

Por Eduardo Mackenzie

Es bueno que los colombianos sepan qué son los partidos verdes europeos y qué relaciones tienen con Colombia. Esas formaciones constituyen un entramado multinacional del cual el grupo de Antanas Mockus es un reciente retoño. Por ello, los verdes colombianos, y su líder, reciben y recibirán instrucciones, presiones y hasta órdenes de ese aparato sectario e intervencionista que sueña con substituir con “otra cosa”  la democracia. La estructura internacional más visible de esa gente es el European Green Party, una galaxia que incluye  46 grupos, casi todos minúsculos, de  40 países (no todos europeos),  y algunas personalidades sin partido.

Los verdes defienden la economía planificada y quieren suspender la democracia “por un rato” para que un “grupito de personas con autoridad” adopte las medidas necesarias para salvar el planeta del calentamiento global. Quien propone eso es James Lovelock, el Papa de la ecología y autor de la teoría de Gaia (el mundo es un gigante que se auto regula). De 90 años, el pensador británico dice: “Necesitamos un mundo más autoritario”. El pide suspender los mecanismos democráticos de las economías avanzadas para frenar el calentamiento. “Los seres humanos son demasiado estúpidos para prevenir el cambio climático”, asegura. (Ver entrevista de Leo Hickman con Lovelock en  The Guardian, London, 29 march, 2010).

European Green Party es la madre de los Partidos Verdes en el mundo

La obsesión contra el capitalismo, el mal absoluto para ellos, y contra la misma democracia, se refleja en las actitudes de los verdes frente a Colombia. El presidente Álvaro Uribe y la política de la seguridad democrática son acerbamente criticados por ellos. Esos reflejos vienen de lejos. En octubre de 2000, cuando Colombia pidió ayuda a los Estados Unidos y a la Unión Europea para tratar de contener el tremendo avance del narcoterrorismo, ésta última le dio la espalda al Plan Colombia.  Sólo Washington apoyó a Colombia. Detrás de la traición de la UE estaba el fuerte cabildeo de los partidos de izquierda, entre ellos los verdes de varios países,  presentes en el Parlamento Europeo. Ellos veían a las FARC como un movimiento “de liberación nacional” digno de apoyo. Todos ellos aplaudieron la pésima experiencia de las falsas negociaciones de paz en la zona “desmilitarizada” del Caguán, de 1999 a 2002. El rechazo de Europa a la ayuda pedida por el presidente Andrés Pastrana retrasó los éxitos de la lucha anti terrorista y agravó el balance en pérdida humanas y materiales de Colombia.

Ingrid Betancourt, fundadora del Partido Verde Oxígeno, otro hijo del Partido verde europeo

Apoyados por las otras facciones de extrema izquierda, los verdes trabajaron, durante los años del secuestro de Ingrid Betancourt, para acusar al gobierno colombiano de  todo lo imaginable. Fueron ellos los que exigieron, sin descanso, que Bogotá aceptara lo que pedían las FARC: una  nueva zona  “de despeje” para negociar la liberación de la ex senadora verde. Exigieron a los gobiernos cesar todo tipo de ayuda a Colombia. Se opusieron al acuerdo de libre comercio entre Colombia y la UE. Esos partidos gesticularon todo el tiempo contra el rescate militar de los secuestrados. Cuando la Operación Jaque liberó a quince rehenes “políticos”, esos partidos negaron el heroísmo de los militares colombianos. Difundieron la versión de las FARC de que habían sido “traicionadas” por alias “César”.

Los Verdes son el resultado de la crisis de la extrema izquierda. En Francia parecen en 1984. Al comienzo, no querían ser “ni de izquierda ni de derecha”. Defendían algo que no estaba mal: la estricta autonomía de la ecología frente a la política. Bajo la dirección de Antoine Waechter obtuvieron su mejor resultado en las elecciones europeas de 1989 (10,8%). Dos años después, ese movimiento viró a la izquierda y Waechter fue desbancado en 1994, por los mentores de una militancia política y “social”. Tras un periodo de alianzas efímeras con comunistas y socialistas, los verdes entran al gobierno del socialista Lionel Jospin, en 1997. Sin embargo, su eficacia  en materia de protección del medio ambiente no convenció a la opinión. Caen enseguida en una fase de estancamiento: su especificidad ecologista había sido casi borrada por la línea de la lucha “social”, al lado de la “izquierda plural”. Los nuevos líderes eran Alain  Lipietz, Dominique Voynet, Yves Cochet y Noël Mamère. Este  obtendrá, en la presidencial de 2002, 5,2 % de los votos.

Eurodiputado desde 1999, ex maoísta, ex socialista,  ex trotskista, Alain  Lipietz se entrevistó en Francia con un

Alain Lipietz, muy cercano a las FARC

representante de Raúl Reyes el 27 de mayo de  2002 para pedirle, según Lipietz, la liberación de Ingrid Betancourt. Ella había asistido al congreso mundial de los partidos Verdes en Camberra, Australia, en abril de  2001. Los verdes se oponían a que las FARC fueran  declaradas terroristas. Alegaban que la inclusión en la lista europea de organizaciones terroristas perjudicaría a Ingrid. Perdieron la partida pues el 13 de junio de 2002 el Consejo Europeo incluyó a las FARC en la famosa lista.  Los verdes habían apoyado siempre a los llamados “movimientos de liberación nacional”. Incluso pidieron la amnistía de los nacionalistas corsos que asesinaron al prefecto Erignac, lo que los dividió y los aisló aún más.

En Alemania, los verdes exigieron en 1998 la supresión de la industria nuclear, la disolución de la Otan y el aumento del 30% del precio de la gasolina, para bajar el consumo.  El ingreso de los verdes franceses a Attac, un movimiento altermundialista, acentuó el sectarismo.  En 2005, se dividen de nuevo en torno del tema de la construcción europea y la línea “antiliberal” cobra más fuerza. En la presidencial de 2007, Dominique Voynet obtiene sólo 1,5% de los votos. La reciente alianza con Europa Ecología (de Daniel Cohn Bendit) los saca del pozo: esa coalición obtiene 12,5%  de los votos en las regionales de marzo de 2010. Empero, serias diferencias subsisten entre ellos: en EE algunos siguen viendo a los Verdes como una “secta”. EE quiere una Europa federal lo que es rechazado por Cécile Duflot, la nueva líder de los Verdes. Esta promete maravillas: “Los Verdes de hoy no son los de 1984, son abiertos, quieren que la ecología política triunfe con todos. Ellos no tienen un  girasol tatuado  en el brazo”. ¿De veras? ¿Si ello es así  por qué  Cohn Bendit exige que el presupuesto militar griego sea reducido?  Danny parece haber  descubierto la clave para sacar a Grecia de la crisis financiera: indignado, el activista verde dijo en estos días: “Cerca de 300 millones de euros del presupuesto griego va a la Iglesia ortodoxa”.

¿Para Colombia cuales son las exigencias más recientes de los Verdes? Las de siempre.  En marzo de 2010, el Partido Verde Europeo  se reunió en Barcelona y votó una resolución sobre Colombia. Citando como fuente de sus “informaciones”  la organización Justicia y Paz, del polémico cura comunista Javier Giraldo,  culpan  allí a Álvaro Uribe y a las “fuerzas del gobierno”  de toda suerte de crímenes, sin mencionar, claro está, ni una sola vez,  a las FARC. Y exigen a los Estados Unidos, Canadá, Noruega y a la Unión Europea  cesar las negociaciones  económicas que adelantan con Colombia.

Estos son los amigos europeos de Antanas Mockus. Falta saber si hay o no, si hubo o no, una implicación del partido verde colombiano en estas maniobras desleales realizadas por el Partido Verde Europeo contra la seguridad y la economía de los colombianos.

Mayo 19 de 2010

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