BALACERA ENTRE IZQUIERDISTAS

“Entre revolucionarios las diferencias no se zanjan a tiros, sobre todo cuando una de las partes no está armada y se encuentra inerme frente a los desafueros violentos del contradictor”: Carlos Lozano

Álvaro Leyva Durán, infiltrado en todo

Balacera entre izquierdistas

“Entre revolucionarios las diferencias no se zanjan a tiros, sobre todo cuando una de las partes no está armada y se encuentra inerme frente a los desafueros violentos del contradictor”: Carlos Lozano

Carlos Romero Sánchez
Carlos Romero Sánchez

Por Carlos Romero Sánchez
16 de octubre de 2016

Desde la Asociación Internacional de los Trabajadores, que contó con la presencia de Marx y Bakunin, quienes se acusaban mutuamente de falsificar la “auténtica doctrina” que nos liberaría del capitalismo y de la sociedad burguesa, pasando por las virulentas pugnas de socialistas bolcheviques contra socialistas mencheviques, y éstos a su vez yéndose en lanza en ristre contra anarquistas y contra comunistas libertarios, portaestandartes del terrorismo individual como método infalible para, por supuesto, destrozar los presuntos obstáculos históricos que la “vieja sociedad” nos habría impuesto, pasando por las relaciones que mantuvieron los socialistas nacionalistas alemanes con los socialistas internacionalistas soviéticos, relaciones que fructificaron en el pacto Ribentropp-Molotov de 1939, alianza rota en 1941 por Hitler ante el estupor de ‘stalin’, pasando mucho después por los juicios de Moscú, aparejados con sucesivas cuotas exterminadoras en el PCUS, pasando por la nervuda relación entre ‘trotsky’ y ‘stalin’ cuyo brazo culminaría en las manos de Ramón Mercader para asesinar a León Bronstein, en México, pasando más tarde por la pugna chino-soviética que derivó en la más grande escisión del movimiento socialista mundial creando una enrarecida tensión entre prochinos y promoscovitas, cada uno arrogándose la representación “auténtica” y “verdadera” de la “clase explotada” y recíprocamente acusándose de “revisionistas”, hasta aterrizar en las rencillas intestinas de los totalitarios colombianos, cada quien arropándose con la manta propagandística que su respectivo imperio comunista le tendía para así pasar dizque por demócratas por sus “críticas” al “socialimperialismo”, son pruebas irrebatibles que despejan cualquier atisbo de dudas para concluir que todas estas reyertas y matanzas entre militantes socialistas (aquí hemos citado un lacónico listado) han sido una inequívoca práctica cotidiana de la vasta familia izquierdista, sazonadas de inculpaciones bilaterales de traición.

Y para continuar aferrados a esa costumbre, el PCC-FARC y el ELN han abierto otra vez su voluminoso libro de degollinas, en el escondido capítulo asesinándonos entre izquierdistas, para escribir con tinta roja otra hoja de esta larga sección que la academia, dominada por la izquierda, ha decretado ocultar so pena de destierro para quien ose saltar la barrera. No obstante, a veces sale alguien a denunciar a medias estas tropelías. Claro, este personaje tiene que ser de izquierda para no mancillar el silente pero exigente protocolo impuesto por los guardianes de la mentirosa historiografía marxista para así guardar cierto decoro entre camaradas, compañeros de viaje y centristas.

Carlos Lozano Guillén, director de "Voz Proletaria", en medio de los terroristas "Iván Márquez" y "Rodrigo Granda".
Carlos Lozano Guillén, director de “Voz Proletaria”, en medio de los terroristas “Iván Márquez” y “Rodrigo Granda”.

Así lo ha dejado saber Carlos Arturo Lozano Guillén en Voz, principal órgano de propaganda del Partido Comunista Colombiano, en su habitual columna Mirador donde ha dejado una constancia titulada, Carta a Gabino, dividida en dos partes. En la primera parte, publicada en la página cinco de la edición 2851 del 31 de agosto al 6 de septiembre de 2016, con un “Apreciado compañero Nicolás [Bautista Rodríguez, alias ‘gabino]”, narra que en noviembre de 2007 se reunió en Caracas con Eliécer Erlinto Chamorro Acosta, alias ‘antonio garcía’, jefe cuadrillero de la banda izquierdo-terrorista ELN, por recomendación del entonces dictador Hugo Chávez. El tema que suscitó el encuentro fue “el absurdo enfrentamiento entre el ELN y las FARC-EP en varios territorios y del ‘daño colateral’, como tal vez lo calificó [alias] Antonio, de las muertes de militantes del Partido Comunista Colombiano”. Chamorro Acosta le informó al miembro del comité ejecutivo central del PCC que su viaje a la capital venezolana tenía como objetivo hablar con Luciano Marín Arango, alias ‘iván márquez’, acerca de lo “inconcebible que [es que] nos matemos con los camaradas de las FARC, eso no nos lo perdonará la historia”, palabras que, admite Lozano Guillén, conmovieron sus “fibras revolucionarias”.

Estas citas contienen un par de aspectos interesantes: primero: alias ‘antonio garcía’ le dice implícitamente a Lozano que las FARC son PCC, que en absoluto es una calumnia, pues el dirigente comunista le reclama por las muertes de “militantes del Partido Comunista” y el bandido eleno le replica que no deben matarse “con los camaradas de las FARC”. Es decir: el cabecilla del ELN reafirma que los camaradas de las FARC son militantes del PCC, armados, y que éstos, a su vez, han matado a terroristas elenos, acusación subyacente que el director de Voz no refuta. Segundo: alias ‘antonio garcía’, ‘iván márquez’ y Carlos Lozano visitan sin problemas a la República socialista de Venezuela para conversar con el tirano narcomarxista de turno quien sirve de organizador de tertulias para los capos de la mafia socialista mundial.

El pacto de no agresión se concretó entre Rodrigo Londoño Echeverry, alias ‘timochenko’, enviado por Guillermo León Sáenz Vargas, alias ‘alfonso cano’, y por alias ‘antonio garcía’ comisionado por comando central del ELN. Lozano expone que en “el partido [Comunista Colombiano, PCC], lo celebramos [el pacto] porque fueron casi tres centenares [300, trescientos] militantes asesinados por el ELN”. No obstante, al parecer no se ha cumplido el convenio revolucionario: “Lo peor, compañero Nicolás [Bautista Rodríguez, alias ‘gabino’], es que aún en Arauca el ELN sigue asesinando comunistas […]. Usted debe ordenar que se suspendan esos actos viles. No pueden repetirse, si nos atenemos al sentido de lo conversado por los dos en aquella reunión fraterna”.

En la segunda parte de la misiva, publicada en la página cinco de la edición 2852 del 7 al 13 septiembre de 2016, le reitera su incumplimiento: “el ELN sigue asesinando comunistas en el

Álvaro Leyva y Carlos Lozano, director de VOZ, órgano del Partidfo Comunista
Álvaro Leyva y Carlos Lozano, director de VOZ, órgano del Partido Comunista

departamento de Arauca. Sin ninguna justificación y ni siquiera con el pretexto de enfrentamiento con las FARC-EP que ya no existe. Entre revolucionarios las diferencias no se zanjan a tiros, sobre todo cuando una de las partes no está armada y se encuentra inerme frente a los desafueros violentos del contradictor”. Tanto en las recriminaciones como en el ambiente festivo en el seno del PCC por el tratado sellado aparecen, otra vez, inclusiones tácitas de las FARC como una sección del PCC, concordancia que todos los “expertos” rehúyen incorporar en sus análisis para así posar de políticamente correctos que es la postura progresista y socialdemócrata del momento.

La carta a alias ‘gabino’ también resalta el doble rasero de Lozano: si el ELN mata a militantes comunistas esos sí son asesinatos, pero si las FARC masacran a 16 campesinos, como sucedió en Puerto Bello, Antioquia, el 5 de marzo de 1996, esos no son asesinatos sino que son “actos” propios de la “dinámica del conflicto armado” o son “errores” cometidos por “negociar en medio del conflicto armado”. Por tal motivo, gimotea la izquierda, debe implementarse un “desescalamiento del conflicto”. Pues bien: esa misma lógica debería aplicarla Carlos Lozano al ELN: los asesinatos contra “militantes comunistas” no son asesinatos, ni crímenes, sino que son “acciones” propias de la “dinámica del conflicto armado” perpetradas por uno de los “actores” del “conflicto” y, en consecuencia, exigirle al ELN un “desescalamiento” para que ya no sean “casi tres centenares de militantes comunistas” víctimas de la “dinámica del conflicto armado” sino “casi dos centenares”, gracias al benéfico “desescalamiento”.

Por otra parte: es urgente que las autoridades investiguen los hechos sucedidos en Arauca para que en Colombia no se repita un Katyn y así la autoría material e intelectual de esos homicidios le sea endilgada a los verdaderos culpables, ese par de bandas narcocomunistas que en dicha columna han confesado su responsabilidad, y no al Ejército colombiano, víctima preferida de los “investigadores” de izquierda en connubio ideológico con sus activistas incrustados en el poder judicial.

Comentarios

Loading Disqus Comments ...
Loading Facebook Comments ...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *